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viernes, 18 de noviembre de 2011

Los de acá y los de allá

Por Víctor Mansilla
Entre todas las discusiones que genera el pobre desempeño actual de la Selección Argentina está la de la los jugadores locales y los que juegan afuera del país. Se hacen programas enteros para discutir si es necesario formar una selección con jugadores “de acá”, o “que sean 15 o 16 de acá con los mejores tres o cuatro de allá”. Entre tanta discusión y tan poco argumento se termina cayendo en un desorden; creando un misticismo alrededor del tema y se pierde de vista que la única diferencia en principio es que el jugador compite en otro lado (signifique eso mucho o poco).
No es necesario aclarar que el futbol europeo es mejor que el sudamericano, y ni hablar del argentino. No lo digo sólo desde el gusto personal, y ni por asomo desde un deslumbramiento por lo europeo: Se invierte más plata, lo que significa mejores sueldos. Sumado a la posibilidad de jugar con mejores, a la idea de que jugar en Europa es triunfar; y triunfar en Europa es marcar el cemento de la historia, termina siendo tentador para cualquier jugador. Y nadie va a discutir que el que tiene la plata trata de comprar lo mejor.
Algunos se van porque tienen representantes hábiles; otros porque son realmente buenos. De cualquier manera, llegado el caso se ve a quiénes le queda grande, y quienes están a la altura.
Aquellos que forman parte de los equipos importantes (pongamos los que juegan copas) y consiguen un lugar como titulares, ya tienen dos cosas: primero continuidad, y segundo un acostumbramiento físico y mental a la alta competencia.
Esa es la única ventaja que tienen los jugadores “de allá”. De cualquier manera, estamos de acuerdo que es algo que no asegura nada; no hay garantías en el futbol. Pero más allá del azar y la técnica (que es lo más evidente), es importante tener en cuenta las circunstancias que rodean a los jugadores a la hora de elegir. El nivel de exigencia en el ámbito local es tan inferior al de las selecciones nacionales, que hace muy difícil comparar a los jugadores. Con los que se fueron “ya se sabe”, con los que juegan acá todavía no.
Para saber a cuál es mejor entre dos hay que probar.
Pero en el fondo de todo, la discusión no debería ser elegir entre los de acá y los de allá, sino ver individualmente quién es el más indicado para conseguir lo que se busca; el problema es que no sabemos lo que queremos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Entrevista exclusiva con Norberto "Ruso" Verea

“Desde hace más de treinta años, el mensaje futbolístico que se instaló fue que lo único que importaba era ganar”
   
   En una entrevista concedida exclusivamente para nuestro blog, el ex arquero y actual periodista radial y televisivo habló de todo: la degradación del fútbol  argentino, el caso River Plate y el corrompido rol del periodismo deportivo en la actualidad.

Por Francisco Guida, Víctor Mansilla y Darío Mizrahi.                                           

   Los entrenadores en la Argentina se han convencido de que el futbol es roce, choque, lucha, contagio, actitud; algo mal llamado “huevos”, y han dejado de obligar, de exponer, de arriesgar, de fundamentar por qué este juego se convirtió en el más hermoso a nivel global y por qué provoca lo que provoca. En Argentina hace mucho tiempo que eso está perdido y un fiel reflejo de esto es su selección. Hace más de treinta años, el mensaje que se instaló fue que no importaba cómo, que lo único que importaba era ganar. Yo me pregunto hoy por qué se preguntan si se juega mal, por qué se aburren, si fueron aquellos quienes pusieron ese mensaje; los que lo continuaron, los que siguieron, los que lo avalaron. Hoy, se tienen que hacer cargo de ver este futbol asqueroso que hay…

   Lo que decís es que desde el periodismo se contribuye…

   Absolutamente, el periodismo es socio absoluto del negocio. Tal es así, que interviene directamente desde el mensaje en el convencimiento. ¿Por qué crees que Futbol de Primera logró lo que logró? ¿Por qué crees que una radio como La Red hoy es otra cosa, cuando los primeros 5 o 7 años era futbol desde seis de la mañana hasta las tres de la mañana? La desculturización a la que fuimos sometidos en la Argentina fue impresionante. Hubo un plan de destrucción total que tiene que ver con el negocio. El negocio te dio dos campeonatos, como no alcanzaron, no solo ya te daban la Copa Libertadores; como no alcanzaba te dieron la Sudamericana; como no alcanzaba te dieron la Recopa; como no alcanzaba inventaron una Suruga Bank y así… Entonces es sangre, sangre y sangre. Decime cuántos fueron los periodistas que se animaron desde adentro a hacerse preguntas, a plantearse cosas, a responder esto que yo estoy cuestionando. Entonces en estos lugares, definitivamente, tenés hasta grandes contradicciones, porque periodistas como Victor Hugo, que no estuvieron nunca dentro de ese esquema, avalaron a tramposos como Bilardo. Entonces ahí es dónde se plantea definitivamente que el periodismo tiene una influencia clave, total. Hoy preguntale a un hincha qué prefiere, tener un club o que su equipo salga campeón, y te va a decir "no me importa el club, quiero a mi equipo campeón".

   ¿Se podría establecer una relación entre el deterioro del futbol que fue sufriendo en los últimos años y las transformaciones sociales, económicas, culturales que fue sufriendo la Argentina en las últimas décadas?

   Yo creo que en parte se puede emparentar, sin duda. El fútbol argentino en el 92 selló su contrato con Torneos… en el 90 ya había dado un amago, en el 90 el menemismo arrasó con todo aquello que en la Argentina estaba instalado y todavía se podía llegar a defender. Ahora, lo arrasó sostenido desde algún lugar, porque no es que bajaron de un planeta, nos amenazaron a todos, nos obligaron y nos sometieron a esto. Y así fue cada cosa, paulatina, tranquila… hasta que llegó el momento de la desesperación. Si vos esto lo trasladás con el futbol, te vas a dar cuenta que por ejemplo River, con toda la locura, con todo el afano, intentó sostener lo que en River también era una característica: que era ese club que no solo era futbol. River hoy sigue teniendo las setenta actividades; tiene una pileta en la cual se entrenan los competidores olímpicos argentinos, un estacionamiento para más de cinco mil autos y más de cincuenta mil socios. Entonces cuando vos te planteás esto, decís hoy River no tiene el futbol en la A, pero sigue siendo River. Independiente está en la A, pero no es más Independiente. En el cuarto piso de Independiente estaba la biblioteca más importante de la provincia de Buenos Aires; hoy en el cuarto piso hay una parrilla que usa la barra brava. A mí me parece que por eso vemos lo que vemos y por eso tenemos los periodistas que tenemos, y por eso tenemos los voceros que tenemos. No puede ser que ante la alternativa de un cambio en la AFA, el primero que pida a gritos el cambio es un tipo como Vila, que si lo dejás monopoliza los medios del país; y no puede ser que los voceros de ese personaje sean los que fueron, ¿quién va a ir a una revolución detrás de esos? Y cuando el negocio se come todo no va por un hecho deportivo, no va por el placer de la gente, no va porque el espectáculo crezca, no va porque la familia vaya a la cancha, va por otro negocio. A tal punto que se dice que, "Futbol para Todos", hoy ya es socio de Torneos (y Competencias) y va a terminar el año que viene correspondiendo en ser el que maneje todo el Futbol para Todos. Se vuelve al negocio.

   Y con respecto a esto que decías de River por ejemplo, sobre todo viendo la recaudación que tiene con los partidos solamente, llama la atención que no puedan mantener los jugadores, que tengan deudas como las que tienen Boca, River, Independiente...

   Hay un desfasaje muy grande entre la entrada y la salida; eso no está controlado. Si vos tenés seis jugadores que ganan 800mil dólares al año no hay presupuesto que te alcance. Ahora si vos no pagás 800mil dólares al año y no tenés esos seis jugadores, es muy factible que te vayas al descenso y eso, en la Argentina, es suicidio colectivo. Vos me podrás decir “River se fue al descenso y no fue suicidio colectivo”, pero River va mucho más allá de eso. Fijate lo que le costó a Racing volver; San Lorenzo volvió al otro año, pero mirá lo que le costó: perdió hasta la cancha. Entonces hay que tener mucho cuidado con eso, porque los presupuestos que se manejan en la Argentina podrían llegar a ser cercanos a los que se manejan hoy, lo que pasa es que no puede estar el despilfarro; cuando digo despilfarro encomillá  afano. Entonces como no hay controles la realidad es que vos ves un fútbol cada vez más pobre, periodistas socios del negocio cada vez más ricos, y empresarios que hoy junto a sindicalistas y políticos se van a terminar quedando con los clubes.

   Para concluir te quería preguntar si pensás que desde el periodismo se puede contribuir a una mejor calidad del fútbol.

   Sí, se puede. Siempre se puede hacer algo. Si la premisa básica del periodismo es informar, y muy lejanamente entretener, el periodismo que está en el deporte y en este caso desde el deporte en el fútbol, el entretenimiento lo tiene que dejar de lado, porque el entretenimiento es el partido. 

   La relación que tienen los barras con los dirigentes, y a su vez los dirigentes con la política ¿vos pensás que hay alguna manera de sacar a los barras de los clubes?

   Acabás de poner la palabra “política”, para sacar a los barras tiene que haber una decisión política. Si las políticas están socias de los barras, difícilmente haya una decisión política; caminan juntos…



lunes, 24 de octubre de 2011

10 falacias sobre la crisis de la selección


 Por Darío Mizrahi.
Argentina perdió con Venezuela. Fuente: La Capital..
   “Basta con esto de que hay que ganar o ganar, porque es una gran tontería. La selección es frágil en sus convicciones”. La brillante sentencia fue pronunciada por César Luis Menotti en una imperdible entrevista en ESPN Radio. El técnico campeón del Mundial 78 sintetizó así la principal falacia con la que se pretende resolver el problema argentino y la verdadera causa profunda de la crisis. A continuación, los diez engaños más frecuentes en torno a la selección:

1.   El principal problema es la defensa. No sólo lo plantea parte importante del periodismo y de los hombres de a pie, sino que el proprio técnico, Alejandro Sabella, aseguró que lo primero era ordenar la defensa. Esa hipótesis es fácilmente desechable: durante la reciente Copa América la selección defendió muy mal, pero los peores papelones fueron dos: haber empatado 1 a 1 con Bolivia en el primer partido, y no haberle podido ganar a Uruguay en cuartos de final, habiendo jugado más de la mitad del encuentro con un jugador más. En ambos casos, lo que se evidencia es un serio problema en el ataque, y no por falta de delanteros, sino por ausencia de juego.

2.   Entonces, hay que poner cinco defensores. Se deriva directamente de la falacia anterior: como se defiende mal, hay que poner muchos defensores. Error. Como lo atestiguó el pasado partido contra Venezuela, donde Argentina jugó con cinco en el fondo, acumular destructores de juego no garantiza destruirlo. La buena defensa se construye a partir de los buenos movimientos: relevos, anticipos y correcta cobertura del campo.

3.  Hay que adaptarse al rival. En la misma línea que lo anterior: para protegernos defensivamente, cambiamos la manera de jugar según quién sea el oponente. El partido contra Venezuela llevó esa máxima al extremo: Argentina cambió jugadores y estrategia para enfrentar a un equipo ostensiblemente inferior. Resultado: el equipo no sabe a qué juega porque cambia todo el tiempo de estilos y de jugadores y éste es el principal problema, la falta de identidad del equipo. Los mejores del mundo (España y Barcelona) ponen siempre el mismo equipo y nunca cambian la idea: son identidad pura.
Menotti reclamó identidad. Fuente: La Nación.

4.   Necesitamos un técnico que trabaje. Es decir, un obsesivo que esté atento al más mínimo detalle. ¿Para qué? Para descubrir los puntos débiles del rival y contrarrestar sus fortalezas. Es decir, profundizar la falacia anterior.

5.  Los jugadores no se entrenan lo suficiente. En consecuencia, los cuatro o cinco días que pasan en Argentina antes de los partidos de eliminatorias tienen que estar internados entrenándose. Ahora, ¿qué trabajo intensivo puede hacerse con tan pocos días de prácticas y con meses de intervalo? El entrenamiento lo tienen en sus clubes. En la selección, el trabajo sólo puede ser de convencimiento mental. Hay que trabajar sobre las convicciones.

6.   “Me conformo con ganar medio a cero”. Como corolario de los puntos anteriores llega la sentencia de Sabella, una obviedad que no dice nada, o nada productivo. Que se pretende ganar, no es necesario aclararlo. Y que es preferible ganar medio a cero por sobre empatar, tampoco. Pero si la conformidad pasa por ahí, estamos en problemas. No sólo porque Argentina debería apuntar un poco más alto contra Venezuela, sino porque el técnico no tiene que decir que pretende ganar, sino cómo hacer para ganar.

7.   Hay que jugar con los de acá. Entonces, lo importante no sería si los jugadores son buenos o malos, complementarios o no, técnicos o físicos; no, quienes juegan en el exterior lo hacen mal porque “no sienten la camiseta”. En cambio, los jugadores del fútbol local -que sólo piensan en irse rápido del país- sí tienen identidad patria. La identidad no tiene que ser patria, sino futbolística, y jugadores de esos hay acá y allá.

8.   Messi. Sintéticamente, sería un problema porque no es capaz él solo de hacer ganar al equipo. No es necesario argüir demasiado para desarmar ese pseudo-argumento. Messi es siempre el mejor jugador de la selección, pero no puede hacer todo. Necesita que otros destruyan y construyan juego para que él, como en el Barcelona, moviéndose por toda la cancha, esté liberado de responsabilidades y pueda hacer lo suyo: goles y asistencias.

9.   Tiene que haber una renovación. Como hace mucho que no se gana nada, es necesario convocar nuevos jugadores. Puede ser, pero ni son el problema los jugadores con experiencia en la selección, ni serán la solución los inexpertos por el solo hecho de serlo. Si no, miremos la realidad reciente: Juan Román Riquelme tiene muchos partidos con la selección y 33 años. José Sosa casi no jugó y tiene 26 años. Después de lo hecho por Sosa en estos partidos de eliminatorias -y durante toda su carrera- y comparándolo con lo hecho por Riquelme, ¿tiene algún sentido ese planteo?

10.   Argentina no necesita un 10. O, lo que es lo mismo, el 10 de Argentina tiene que ser Messi. Nos guste o no, a excepción de los partidos que juegue contra Brasil de visitante, en el resto, sin importar cancha o rival, a la Selección los rivales le van a entregar la pelota y la iniciativa. Con lo cual, tenemos que ser conscientes de que Argentina va a tener que saber manejar la pelota y muy bien. Así, los 4-4-2 y los 5-3-2, que tan bien pueden andar para Estudiantes o para Banfield, a Argentina difícilmente le sirvan. En conclusión, es necesario un 10, un conductor, y Messi -indiscutiblemente el mejor jugador del mundo- no lo es. Si no les gusta Riquelme -sin dudas el mejor en la materia-, prueben con lo que hay: Javier Pastore, Andrés D’alessandro o Pablo Aimar. Pero mientras sigamos sin 10, vamos a seguir cayendo en estas 10 falacias.