La indisimulable vorágine de resultados y -por consiguiente- cambios de rumbo en la selección argentina ha sumado otro capitulo en su historia. El ciclo Alejandro Sabella, con los partidos ya disputados ante Venezuela y Nigeria, inició su curso con dos victorias en escenarios exóticos para el combinado local pero con una enorme obtención de billetes para las arcas de Viamonte.
El aprendiz de Passarella tiene espalda; vivió las eliminatorias y el mundial de Francia al lado del otrora técnico de la selección, y campeonó con Estudiantes de la Plata en su primera experiencia como técnico en la Copa Libertadores del 2009 y en el Torneo Apertura 2010. Nada menor es el mérito de haberle arrebatado por 85 minutos el título de Mundial de Clubes al Barcelona de Messi en Dubai aquella tarde de diciembre. ¿qué se remarca con todo esto? La Afa buscó un técnico con experiencia luego de los experimentos fallidos con Maradona y Batista.
Las convocatorias para el viaje a Calcuta y Bangladesh trajeron un aire de recambio a la golpeada celeste y blanca tras el fracaso en la última Copa América. Jugadores como Luis González, Ricky Álvarez más las vueltas de Demichelis y Otamendi empaparon de sorpresa a la opinión futbolera del país y, tras observar los dos partidos, dejaron una impresión buena.
El planteo indefectiblemente será 4-3-3 con Messi de punta, un nueve de área y un volante mixto (que haga la banda y haga jugar) más las futuras apariciones de Juan Román Riquelme y Verón dan cuenta de que el ex DT pincharrata planteará un equipo muy similar al de Alfio Basile en la Copa América del 2007 donde -según dicen- se vio a una Argentina con un gran volumen de juego. A su vez, y haciendo un juego -poco periodístico- de anticipación, se prevé que con Román y Juan Sebastián como ejes de juego, el peso en el armado de Lio disminuirá y se dedicará más a explotar en los últimos metros o obligará a llevar marcas para dejar libres a sus colegas en el ataque.
Párrafo aparte para la sorpresa más significativa de todas: la capitanía de Messi. Todo parece indicar que el flamante DT buscará llenar de confianza a Mejor jugador del mundo rodeandolo de buenos jugadores y, además, de su mejor socio en el ataque: Gonzalo Higuaín. De más está decir que el nuevo rol de Lío en el equipo dependerá pura y exclusivamente de cómo se lo rodee y es por eso que a Sabella se le abrirá un gran desafío de aquí a Brasil 2014.

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