“No se ha llegado todavía a concretar un buen nivel arbitral”
Por Víctor Mansilla y Darío Mizrahi.
El ex árbitro internacional, que dirigió en el mundial de Japón y Corea 2002 y actualmente se desempeña como columnista en el programa televisivo 90 Minutos de Fútbol, por Fox Sports, y en el diario La Nación, opnió sobre el nivel del arbitraje argentino, las dificultades que tiene dirigir en nuestro fútbol y el modo en que son vistos sus árbitros desde el exterior.
"Hay que tener paciencia con los árbitros jóvenes".
¿Cómo ve el nivel actual del arbitraje argentino?
El árbitro tiene que hacer cumplir las reglas del juego y, cuando esto no ocurre, puede ser que aparezcan situaciones en las que los árbitros deberían poner mayor énfasis en las decisiones que tienen que ver con el control del juego brusco y otro tipo de cuestiones, pero asentarse en un fútbol muy complejo y difícil lleva tiempo.Si bien no se ha llegado todavía a la posibilidad de concretar un buen nivel arbitral, hay que tener paciencia y esperar porque, salvo Héctor Baldassi, que se retira este año, hay árbitros nuevos, como es el caso de Germán Delfino, Fernando Echenique y Pablo Díaz, que están haciendo sus primeras armas en primera división. Hoy se está en una etapa regular, pero en crecimiento y con muy buenas expectativas para mejorar.
Para Sánchez el arbitraje argentino supera al europeo.
¿Y cómo cree que está parado el arbitraje argentino en relación al del resto del mundo?
El arbitraje argentino siempre ha estado en el primer nivel y, sin ninguna duda, esto tiene que ver con la complejidad que tiene nuestro fútbol. Siempre fue mucho más reconocido internacionalmente que a nivel local, y cuando vas a la frontera de Latinoamérica se ve claramente la capacidad arbitral argentina y de algunos países de Sudamérica con respecto al resto.
"El árbitro debe ser evaluado globalmente".
¿Cómo inciden los medios de comunicación sobre el nivel de los árbitros?
Los medios en general, sobre el tema del arbitraje, nos referimos a jugadas puntuales, no al arbitraje global, durante los 90 minutos. Por un lado, esto desnuda las falencias arbitrales, pero, por otro, ayudó mucho en el crecimiento del arbitraje. No nos olvidemos de que, años atrás, no se sabía si había offside o no porque había una sola cámara y los asistentes, casi con un ojo de águila, tenían que observar posiciones adelantadas o habilitar jugadas que están entre los diez y quince centímetros. Eso tiene que ver con la capacitación y con el esfuerzo cotidiano que ellos tienen, cosa que no todo el mundo sabe. Hoy se desnudan jugadas individuales y no el contexto de 90 minutos de arbitraje y eso no es bueno. Ahora, si se analiza el arbitraje global y la influencia de las decisiones sobre el resultado, sería más acorde a la realidad. Pero el árbitro siempre tiene que tener autocrítica porque forma parte de la actividad.
"Los argentinos somos maleducados y prepotentes".
¿Cuál es su postura respecto de la aparente falta de respecto a la autoridad arbitral por parte de los jugadores argentinos?
El jugador de fútbol es una persona que realiza una actividad dentro de un campo de juego y expuesto ante infinidad de cámaras, pero que no difiere mucho a lo que somos los argentinos como tales. O sea, el argentino, hoy en día, es prepotente, mal educado y violento en muchísimos aspectos en la vida cotidiana. Cuando eso ocurre en el fútbol, ante tantas cámaras, queda mucho más expuesto y parece algo inusual, pero tiene que ver con nuestra forma de ser y nuestro comportamiento.
Haga el cambio estuvo el pasado miércoles 23 de noviembre en la intimidad de la práctica del puntero del campeonato y te cuenta cuál es el secreto de este equipo que, salvo una debacle, ganará el torneo.
Por Francisco Guida y Darío Mizrahi.
Lejos de aquella versión del Clausura 2011, que lo depositó en un séptimo puesto plagado de dudas sobre la continuidad de su técnico, Julio César Falcioni, Boca Juniors disfruta hoy del liderazgo del Torneo Apertura y, a cinco fechas del final, comienza a refregarse las manos mirando el título.
Todos hablan del Boca del emperador Julio César. Orden táctico, sacrificio y algunas pinceladas de buen juego en varios pasajes de los partidos, componen los motivos que lo catapultan a quedarse con el campeonato casi de manera anticipada, en caso de no haber una catástrofe digna de una película de ciencia ficción.
Entonces, Haga el cambio asistió al entrenamiento del pasado miércoles para entender un poco el por qué del fenomeno Xeneize, un equipo que no brilla con su juego, pero que es ampliamente efectivo. La primera parte de la práctica constó de unos ejercicios libres con pelota para poder descontracturar los músculos tras cinco vueltas a la cancha auxiliar, situada detrás de La Bombonera. Tras un breve descanso para refrescarse -ya que hacía 30 grados a las 11 de la mañana-, nueve jugadores de campo del equipo titular se dispusieron a hacer un ejercicio de presión y rotación con pelota, mientras que el otro pelotón de jugadores -compuesto mayoritariamente por suplentes y juveniles- empezaron a jugar un fútbol reducido en otro sector del campo.
Para la alineación titular, el trabajo con pelota consistía en enfrentar a cuatro jugadores de marca contra tres que tenían la pelota dentro de un cuadrado. Estos últimos debían asegurar la tenencia del balón y desmarcarse, ya que estaban en inferioridad numérica. En un costado, el preparador físico, Gustavo Otero, el ayudante de campo, Javier Sanguinetti, y Falcioni observaban qué sucedía y anotaban los movimientos de cada jugador. “Vamos a darle intensidad” gritaba el técnico. En el fútbol de hoy, la presión constante y el desmarque -algo difícil de conseguir- son claves tanto para recuperar el balón como para jugar bajo la marca intensa que proponen los rivales. Ésa es la diferencia que marca Boca: un equipo que presiona, recupera e intenta jugar bajo un orden ya establecido: toque, rotación y finalización de la jugada de manera tal que participen los delanteros. Tras terminar los titulares, siguió el resto.
Falcioni está siempre encima de sus jugadores.
Luego del exhaustivo ejercicio y del fútbol reducido -ambas tareas con pelota- el plantel entero se dispuso a jugar un partido de 12 vs 12, donde ahí se pudo ver y notar la armonía que existe entre todos. Risas, chistes y cargadas de todos los gustos (más alguna que otra maldad) se mezclaron con las muestras de buen juego y de calidad que poseen varios de los virtuosos jugadores del plantel.
La cocina del potencial campeón 2011 del Apertura está en orden: lleva ocho puntos de ventaja cuando quedan doce por jugar, no pierde hace 26 fechas y sólo recibió tres goles -récord total- en todo el torneo. El secreto: por más que suene superfluo, el plantel está muy unido -algo que antes no pasaba- y tanto los jugadores como el cuerpo técnico apuntan en conjunto al objetivo: levantar el trofeo y jugar la Copa Libertadores, a la no clasifica desde hace tres años. Para ello trabajan.
Entre todas las discusiones que genera el pobre desempeño actual de la Selección Argentina está la de la los jugadores locales y los que juegan afuera del país. Se hacen programas enteros para discutir si es necesario formar una selección con jugadores “de acá”, o “que sean 15 o 16 de acá con los mejores tres o cuatro de allá”. Entre tanta discusión y tan poco argumento se termina cayendo en un desorden; creando un misticismo alrededor del tema y se pierde de vista que la única diferencia en principio es que el jugador compite en otro lado (signifique eso mucho o poco).
No es necesario aclarar que el futbol europeo es mejor que el sudamericano, y ni hablar del argentino. No lo digo sólo desde el gusto personal, y ni por asomo desde un deslumbramiento por lo europeo: Se invierte más plata, lo que significa mejores sueldos. Sumado a la posibilidad de jugar con mejores, a la idea de que jugar en Europa es triunfar; y triunfar en Europa es marcar el cemento de la historia, termina siendo tentador para cualquier jugador. Y nadie va a discutir que el que tiene la plata trata de comprar lo mejor.
Algunos se van porque tienen representantes hábiles; otros porque son realmente buenos. De cualquier manera, llegado el caso se ve a quiénes le queda grande, y quienes están a la altura.
Aquellos que forman parte de los equipos importantes (pongamos los que juegan copas) y consiguen un lugar como titulares, ya tienen dos cosas: primero continuidad, y segundo un acostumbramiento físico y mental a la alta competencia.
Esa es la única ventaja que tienen los jugadores “de allá”. De cualquier manera, estamos de acuerdo que es algo que no asegura nada; no hay garantías en el futbol. Pero más allá del azar y la técnica (que es lo más evidente), es importante tener en cuenta las circunstancias que rodean a los jugadores a la hora de elegir. El nivel de exigencia en el ámbito local es tan inferior al de las selecciones nacionales, que hace muy difícil comparar a los jugadores. Con los que se fueron “ya se sabe”, con los que juegan acá todavía no.
Para saber a cuál es mejor entre dos hay que probar.
Pero en el fondo de todo, la discusión no debería ser elegir entre los de acá y los de allá, sino ver individualmente quién es el más indicado para conseguir lo que se busca; el problema es que no sabemos lo que queremos.
martes, 15 de noviembre de 2011
El paradigma Ferguson: un dominio de hierro
Por Francisco Guida
El Manchester United ostenta un caso -casi- inédito en lo que respecta a los miles de récords contendientes al fútbol mundial: posee hace exactamente 25 años al mismo director técnico. Sir Álex Ferguson, el escocés de cara roja y masticador de un infinito chicle de menta, desde aquel primer partido ante el Queens Park en la temporada 86-87 hasta el último contra Sunderland por la Premier, se ha mantenido en el cargo y parece querer extender aún más su legado.
Soy un sobreviviente". Así se manifestó cuando le pidieron sensaciones tras ser premiado por la Federación Estadística de Fútbol (IFFHS) como el Mejor técnico de la historia el año pasado. Tanto la experiencia y su sapiencia lo fueron mutando tanto desde lo futbolístico como en lo profesional. Tal es así, que en la actualidad ocupa un rol mucho más envolvente que el de director técnico. Con casi 70 años, es casi un mánager deportivo. Ha perdurado durante décadas en un cargo en el que todos -aunque hasta a veces ninguno- quisieran estar. La clave, según dijo socarronamente, roza la polémica: "lo que me ayudó a seguir fue no leer la prensa".
En lo estadístico ha dirigido 1130 partidos, con 654 victorias, 265 empates y 211 derrotas, convirtiendo más de dos mil goles a favor. Su exitoso palmarés engloba varias Premier League, FA Cup, Champions League y otras tantas batallas épicas ganadas sin títulos en juego. Aunque, por otro lado, su continuidad se debió en la década de los 90 a la casualidad. Nadie mejor que él lo hubiese descripto, ya que en 1989 -tras tres temporadas sin ningún título- estuvo a punto de ser echado por la directiva. Su estilo y disciplina profesional y el apoyo por parte de un sector de la dirigencia, sumado al de su ayudante Archie Knox, lo salvaron. La primer corona inglesa con el club vendría tiempo después, en el 1990.
Su metódica forma de trabajo y constante estudio del fútbol lo ha llevado de a poco a mejorar para así empezar a obtener resultados y, a consecuencia de ésto, por mas que suene polémico, continuar. Más allá de su estilo de juego, que fue tranformándose en paralelo a lo que es el actual fútbol inglés, siempre supo reinventarse para no quedar en la simple (y tan complicada) función de entrenador. Decenas de opinólogos de fútbol en Inglaterra coinciden en que existe "un Ferguson detrás de otro Ferguson". Para graficar esto, existe una anécdota, contada por él mismo, que pinta la analogía de pies a cabeza:
"Para evitar otro caso George Best en el club, ordené que el club administrase parte de los ingresos de Ryan (Giggs). No podía dejar desperdiciar a un talento así. Sentí la necesidad aconsejarlo y ayudarlo"
Además del interminable galés número 11, bajo su ala han pasado otros enormes jugadores enormes de nivel mundial como Wayne Rooney,Beckham, Cantoná,los hermanos Neville, Cristiano Ronaldo,Paul Scholes y Roy Keane. En sintonía, todos -según sus mismas palabras- afirman haber obtenido al menos un aprendizaje, un concepto un reto que los han marcado en sus vidas de futbolistas.
No caben dudas que la figura de Ferguson resalta por su extensa vida dedicada al deporte y su temperamento disciplinado, trabajador y superador. Sus ideas y conceptos de juego, no siempre aceptadas por todos, quedarán supeditadas en sus sucesores, quienes ya comenzarán a ser buscados por la plana directiva del Manchester United. Por más de que nada sea imposible, aunque teniendo en cuenta en el contexto de cómo se vive el fútbol en todo el mundo, con técnicos despedidos de un momento a otro, todo parece establecer que el escocés de cara roja e interminable chicle de menta, será un caso inédito en estos tiempos y su mandato de enorme plazo, quedará como una rareza admirable.
“Desde hace más de treinta años, el mensaje futbolístico que se instaló fue que lo único que importaba era ganar”
En una entrevista concedida exclusivamente para nuestro blog, el ex arquero y actual periodista radial y televisivo habló de todo: la degradación del fútbol argentino, el caso River Plate y el corrompido rol del periodismo deportivo en la actualidad.
Por Francisco Guida, Víctor Mansilla y Darío Mizrahi.
Los entrenadores en la Argentina se han convencido de que el futbol es roce, choque, lucha, contagio, actitud; algo mal llamado “huevos”, y han dejado de obligar, de exponer, de arriesgar, de fundamentar por qué este juego se convirtió en el más hermoso a nivel global y por qué provoca lo que provoca. En Argentina hace mucho tiempo que eso está perdido y un fiel reflejo de esto es su selección. Hace más de treinta años, el mensaje que se instaló fue que no importaba cómo, que lo único que importaba era ganar. Yo me pregunto hoy por qué se preguntan si se juega mal, por qué se aburren, si fueron aquellos quienes pusieron ese mensaje; los que lo continuaron, los que siguieron, los que lo avalaron. Hoy, se tienen que hacer cargo de ver este futbol asqueroso que hay…
Lo que decís es que desde el periodismo se contribuye…
Absolutamente, el periodismo es socio absoluto del negocio. Tal es así, que interviene directamente desde el mensaje en el convencimiento. ¿Por qué crees que Futbol de Primera logró lo que logró? ¿Por qué crees que una radio como La Red hoy es otra cosa, cuando los primeros 5 o 7 años era futbol desde seis de la mañana hasta las tres de la mañana? La desculturización a la que fuimos sometidos en la Argentina fue impresionante. Hubo un plan de destrucción total que tiene que ver con el negocio. El negocio te dio dos campeonatos, como no alcanzaron, no solo ya te daban la Copa Libertadores; como no alcanzaba te dieron la Sudamericana; como no alcanzaba te dieron la Recopa; como no alcanzaba inventaron una Suruga Bank y así… Entonces es sangre, sangre y sangre. Decime cuántos fueron los periodistas que se animaron desde adentro a hacerse preguntas, a plantearse cosas, a responder esto que yo estoy cuestionando. Entonces en estos lugares, definitivamente, tenés hasta grandes contradicciones, porque periodistas como Victor Hugo, que no estuvieron nunca dentro de ese esquema, avalaron a tramposos como Bilardo. Entonces ahí es dónde se plantea definitivamente que el periodismo tiene una influencia clave, total. Hoy preguntale a un hincha qué prefiere, tener un club o que su equipo salga campeón, y te va a decir "no me importa el club, quiero a mi equipo campeón".
¿Se podría establecer una relación entre el deterioro del futbol que fue sufriendo en los últimos años y las transformaciones sociales, económicas, culturales que fue sufriendo la Argentina en las últimas décadas?
Yo creo que en parte se puede emparentar, sin duda. El fútbol argentino en el 92 selló su contrato con Torneos… en el 90 ya había dado un amago, en el 90 el menemismo arrasó con todo aquello que en la Argentina estaba instalado y todavía se podía llegar a defender. Ahora, lo arrasó sostenido desde algún lugar, porque no es que bajaron de un planeta, nos amenazaron a todos, nos obligaron y nos sometieron a esto. Y así fue cada cosa, paulatina, tranquila… hasta que llegó el momento de la desesperación. Si vos esto lo trasladás con el futbol, te vas a dar cuenta que por ejemplo River, con toda la locura, con todo el afano, intentó sostener lo que en River también era una característica: que era ese club que no solo era futbol. River hoy sigue teniendo las setenta actividades; tiene una pileta en la cual se entrenan los competidores olímpicos argentinos, un estacionamiento para más de cinco mil autos y más de cincuenta mil socios. Entonces cuando vos te planteás esto, decís hoy River no tiene el futbol en la A, pero sigue siendo River. Independiente está en la A, pero no es más Independiente. En el cuarto piso de Independiente estaba la biblioteca más importante de la provincia de Buenos Aires; hoy en el cuarto piso hay una parrilla que usa la barra brava. A mí me parece que por eso vemos lo que vemos y por eso tenemos los periodistas que tenemos, y por eso tenemos los voceros que tenemos. No puede ser que ante la alternativa de un cambio en la AFA, el primero que pida a gritos el cambio es un tipo como Vila, que si lo dejás monopoliza los medios del país; y no puede ser que los voceros de ese personaje sean los que fueron, ¿quién va a ir a una revolución detrás de esos? Y cuando el negocio se come todo no va por un hecho deportivo, no va por el placer de la gente, no va porque el espectáculo crezca, no va porque la familia vaya a la cancha, va por otro negocio. A tal punto que se dice que, "Futbol para Todos", hoy ya es socio de Torneos (y Competencias) y va a terminar el año que viene correspondiendo en ser el que maneje todo el Futbol para Todos. Se vuelve al negocio.
Y con respecto a esto que decías de River por ejemplo, sobre todo viendo la recaudación que tiene con los partidos solamente, llama la atención que no puedan mantener los jugadores, que tengan deudas como las que tienen Boca, River, Independiente...
Hay un desfasaje muy grande entre la entrada y la salida; eso no está controlado. Si vos tenés seis jugadores que ganan 800mil dólares al año no hay presupuesto que te alcance. Ahora si vos no pagás 800mil dólares al año y no tenés esos seis jugadores, es muy factible que te vayas al descenso y eso, en la Argentina, es suicidio colectivo. Vos me podrás decir “River se fue al descenso y no fue suicidio colectivo”, pero River va mucho más allá de eso. Fijate lo que le costó a Racing volver; San Lorenzo volvió al otro año, pero mirá lo que le costó: perdió hasta la cancha. Entonces hay que tener mucho cuidado con eso, porque los presupuestos que se manejan en la Argentina podrían llegar a ser cercanos a los que se manejan hoy, lo que pasa es que no puede estar el despilfarro; cuando digo despilfarro encomillá afano. Entonces como no hay controles la realidad es que vos ves un fútbol cada vez más pobre, periodistas socios del negocio cada vez más ricos, y empresarios que hoy junto a sindicalistas y políticos se van a terminar quedando con los clubes.
Para concluir te quería preguntar si pensás que desde el periodismo se puede contribuir a una mejor calidad del fútbol.
Sí, se puede. Siempre se puede hacer algo. Si la premisa básica del periodismo es informar, y muy lejanamente entretener, el periodismo que está en el deporte y en este caso desde el deporte en el fútbol, el entretenimiento lo tiene que dejar de lado, porque el entretenimiento es el partido.
La relación que tienen los barras con los dirigentes, y a su vez los dirigentes con la política ¿vos pensás que hay alguna manera de sacar a los barras de los clubes?
Acabás de poner la palabra “política”, para sacar a los barras tiene que haber una decisión política. Si las políticas están socias de los barras, difícilmente haya una decisión política; caminan juntos…