LUNES 24 DE OCTUBRE DE 2011
10 falacias sobre la crisis de la selección
Por Darío Mizrahi.
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| Argentina perdió con Venezuela. Fuente: La Capital.. |
“Basta con esto de que hay que ganar o ganar, porque es una gran tontería. La selección es frágil en sus convicciones”. La brillante sentencia fue pronunciada por César Luis Menotti en una imperdibleentrevista en ESPN Radio. El técnico campeón del Mundial 78 sintetizó así la principal falacia con la que se pretende resolver el problema argentino y la verdadera causa profunda de la crisis. A continuación, los diez engaños más frecuentes en torno a la selección:
1. El principal problema es la defensa. No sólo lo plantea parte importante del periodismo y de los hombres de a pie, sino que el proprio técnico, Alejandro Sabella, aseguró que lo primero era ordenar la defensa. Esa hipótesis es fácilmente desechable: durante la reciente Copa América la selección defendió muy mal, pero los peores papelones fueron dos: haber empatado 1 a 1 con Bolivia en el primer partido, y no haberle podido ganar a Uruguay en cuartos de final, habiendo jugado más de la mitad del encuentro con un jugador más. En ambos casos, lo que se evidencia es un serio problema en el ataque, y no por falta de delanteros, sino por ausencia de juego.
2. Entonces, hay que poner cinco defensores. Se deriva directamente de la falacia anterior: como se defiende mal, hay que poner muchos defensores. Error. Como lo atestiguó el pasado partido contra Venezuela, donde Argentina jugó con cinco en el fondo, acumular destructores de juego no garantiza destruirlo. La buena defensa se construye a partir de los buenos movimientos: relevos, anticipos y correcta cobertura del campo.
3. Hay que adaptarse al rival. En la misma línea que lo anterior: para protegernos defensivamente, cambiamos la manera de jugar según quién sea el oponente. El partido contra Venezuela llevó esa máxima al extremo: Argentina cambió jugadores y estrategia para enfrentar a un equipo ostensiblemente inferior. Resultado: el equipo no sabe a qué juega porque cambia todo el tiempo de estilos y de jugadores y éste es el principal problema, la falta de identidad del equipo. Los mejores del mundo (España y Barcelona) ponen siempre el mismo equipo y nunca cambian la idea: son identidad pura.
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| Menotti reclamó identidad. Fuente: La Nación. |
4. Necesitamos un técnico que trabaje. Es decir, un obsesivo que esté atento al más mínimo detalle. ¿Para qué? Para descubrir los puntos débiles del rival y contrarrestar sus fortalezas. Es decir, profundizar la falacia anterior.
5. Los jugadores no se entrenan lo suficiente. En consecuencia, los cuatro o cinco días que pasan en Argentina antes de los partidos de eliminatorias tienen que estar internados entrenándose. Ahora, ¿qué trabajo intensivo puede hacerse con tan pocos días de prácticas y con meses de intervalo? El entrenamiento lo tienen en sus clubes. En la selección, el trabajo sólo puede ser de convencimiento mental. Hay que trabajar sobre las convicciones.
6. “Me conformo con ganar medio a cero”. Como corolario de los puntos anteriores llega la sentencia de Sabella, una obviedad que no dice nada, o nada productivo. Que se pretende ganar, no es necesario aclararlo.Y que es preferible ganar medio a cero por sobre empatar, tampoco. Pero si la conformidad pasa por ahí, estamos en problemas. No sólo porque Argentina debería apuntar un poco más alto contra Venezuela, sino porque el técnico no tiene que decir que pretende ganar, sino cómo hacer para ganar.
7. Hay que jugar con los de acá. Entonces, lo importante no sería si los jugadores son buenos o malos, complementarios o no, técnicos o físicos; no, quienes juegan en el exterior lo hacen mal porque “no sienten la camiseta”. En cambio, los jugadores del fútbol local -que sólo piensan en irse rápido del país- sí tienen identidad patria. La identidad no tiene que ser patria, sino futbolística, y jugadores de esos hay acá y allá.
8. Messi. Sintéticamente, sería un problema porque no es capaz él solo de hacer ganar al equipo. No es necesario argüir demasiado para desarmar ese pseudo-argumento. Messi es siempre el mejor jugador de la selección, pero no puede hacer todo. Necesita que otros destruyan y construyan juego para que él, como en el Barcelona, moviéndose por toda la cancha, esté liberado de responsabilidades y pueda hacer lo suyo: goles y asistencias.
9. Tiene que haber una renovación. Como hace mucho que no se gana nada, es necesario convocar nuevos jugadores. Puede ser, pero ni son el problema los jugadores con experiencia en la selección, ni serán la solución los inexpertos por el solo hecho de serlo. Si no, miremos la realidad reciente: Juan Román Riquelme tiene muchos partidos con la selección y 33 años. José Sosa casi no jugó y tiene 26 años. Después de lo hecho por Sosa en estos partidos de eliminatorias -y durante toda su carrera- y comparándolo con lo hecho por Riquelme, ¿tiene algún sentido ese planteo?
LUNES 19 DE SEPTIEMBRE DE 2011
¿Por qué nadie critica a Sabella?
La Selección Argentina empató 0 - 0 con Brasil en un mal partido el miércoles pasado. Jugó con cinco defensores y sólo dos jugadores de ataque. Sin embargo, sólo elogios para el técnico.
Por Darío Mizrahi
Por Darío Mizrahi
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| El orden y el equilibrio defensivo desviven a Sabella. |
¿De qué depende que a un técnico se lo critique o se lo elogie? Está claro que, muchas veces, de la relación que mantiene quien ocupa el cargo con el periodista que, según cada caso, es vocero del castigo o del alago. No obstante, haciendo abstracción de los ejemplos que incluyen a los profesionales espurios, tiene que haber otros motivos que determinen el juicio de valor. Y ahí es donde aparece eso llamado ideología.
Pero ocurre que, en general, así como en la política, en el fútbol las ideologías escasean. Sin embargo, todos tienen cierto conjunto de valores e ideas más o menos contradictorios que los impulsan a gustar de algunas prácticas y discursos, y a rechazar otros. Cuando esas vagas sensaciones devienen dominantes, hablamos desentido común.
Ahora sí, volvamos a Alejandro Sabella. Su caso es particularmente interesante, ya que -a diferencia de algunos de los últimos técnicos de la selección- no se lo puede acusar de amiguismo con la prensa. Aún así, es alguien muy elogiado por el promedio de los periodistas, que alabaron especialmente los partidos de Argentina que lo tuvieron a su cargo.
La hipótesis: probablemente lo desataquen tanto por esa aura de seriedad que -corresponde reconocerlo- merecidamente se supo ganar el ex técnico de Estudiantes. Lo cierto es que Sabella construyó una imagen -que, insisto, probablemente sea merecida, pero no por ello deja de ser una imagen- de hombre trabajador, cauto, que no deja nada librado al azar y a quien jamás se lo va a encontrar en un exabrupto. Entonces, una pregunta se impone: ¿por qué en este momento es tan felicitada esa seriedad? Porque el sentido común que rodea al fútbol llegó a la conclusión de que, con la eliminación en cuartos de final en la Copa América realizada en Argentina, el seleccionado tocó fondo. En consecuencia, un cambio rotundo se reclama.
¿Un cambio con respecto a qué? Al estilo y a los discursos de los últimos entrenadores que, más allá de sus notables diferencias en términos de idea de juego y en las maneras en que sus equipos efectivamente jugaron, estaban marcados con el sello de la desprolijidad. Tanto Alfio Basile, como Sergio Batista y -mucho más que los otros dos- Diego Maradona construyeron una imagen -en algún caso merecida, en otro injustificada- de falta de trabajo, informalidad y amiguismo.
La realidad indica que, así como en determinadas ocasiones en política el sentido común pide a gritos un cambio de estilo -sin que importe demasiado lo que subyace a esos estilos-, ese mismo sentido común opera de forma asombrosamente similar en el fútbol. Y así como a la desfachatez y al despilfarro menemista la sucedió con amplio consenso la sobriedad y moribundés delarruista -a pesar de que la política económica y cultural era prácticamente la misma-, en esta etapa se impuso la pulcritud y el equilibrio sabellista.
A todo esto, Sabella puso contra Brasil y de local un equipo marcadamente defensivo que, como lógica consecuencia de sus inexistentes posibilidades ofensivas, no atacó con claridad y se llevó un pobre 0 - 0, salvado únicamente por el todavía más apático partido de su rival. No obstante, sólo se llevó elogios. Si es defensivo o no, si tiene tal o cual idea de juego y, más aún, si de hecho juega bien, poco importa. Sabella es serio.
LUNES 12 DE SEPTIEMBRE DE 2011
El imperante trabajo de hacer jugar bien a la Selección
La indisimulable vorágine de resultados y -por consiguiente- cambios de rumbo en la selección argentina ha sumado otro capitulo en su historia. El ciclo Alejandro Sabella, con los partidos ya disputados ante Venezuela y Nigeria, inició su curso con dos victorias en escenarios exóticos para el combinado local pero con una enorme obtención de billetes para las arcas de Viamonte.
El aprendiz de Passarella tiene espalda; vivió las eliminatorias y el mundial de Francia al lado del otrora técnico de la selección, y campeonó con Estudiantes de la Plata en su primera experiencia como técnico en la Copa Libertadores del 2009 y en el Torneo Apertura 2010. Nada menor es el mérito de haberle arrebatado por 85 minutos el título de Mundial de Clubes al Barcelona de Messi en Dubai aquella tarde de diciembre. ¿qué se remarca con todo esto? La Afa buscó un técnico con experiencia luego de los experimentos fallidos con Maradona y Batista.
Las convocatorias para el viaje a Calcuta y Bangladesh trajeron un aire de recambio a la golpeada celeste y blanca tras el fracaso en la última Copa América. Jugadores como Luis González, Ricky Álvarez más las vueltas de Demichelis y Otamendi empaparon de sorpresa a la opinión futbolera del país y, tras observar los dos partidos, dejaron una impresión buena.
El planteo indefectiblemente será 4-3-3 con Messi de punta, un nueve de área y un volante mixto (que haga la banda y haga jugar) más las futuras apariciones de Juan Román Riquelme y Verón dan cuenta de que el ex DT pincharrata planteará un equipo muy similar al de Alfio Basile en la Copa América del 2007 donde -según dicen- se vio a una Argentina con un gran volumen de juego. A su vez, y haciendo un juego -poco periodístico- de anticipación, se prevé que con Román y Juan Sebastián como ejes de juego, el peso en el armado de Lio disminuirá y se dedicará más a explotar en los últimos metros o obligará a llevar marcas para dejar libres a sus colegas en el ataque.
Párrafo aparte para la sorpresa más significativa de todas: la capitanía de Messi. Todo parece indicar que el flamante DT buscará llenar de confianza a Mejor jugador del mundo rodeandolo de buenos jugadores y, además, de su mejor socio en el ataque: Gonzalo Higuaín. De más está decir que el nuevo rol de Lío en el equipo dependerá pura y exclusivamente de cómo se lo rodee y es por eso que a Sabella se le abrirá un gran desafío de aquí a Brasil 2014.
El aprendiz de Passarella tiene espalda; vivió las eliminatorias y el mundial de Francia al lado del otrora técnico de la selección, y campeonó con Estudiantes de la Plata en su primera experiencia como técnico en la Copa Libertadores del 2009 y en el Torneo Apertura 2010. Nada menor es el mérito de haberle arrebatado por 85 minutos el título de Mundial de Clubes al Barcelona de Messi en Dubai aquella tarde de diciembre. ¿qué se remarca con todo esto? La Afa buscó un técnico con experiencia luego de los experimentos fallidos con Maradona y Batista.
Las convocatorias para el viaje a Calcuta y Bangladesh trajeron un aire de recambio a la golpeada celeste y blanca tras el fracaso en la última Copa América. Jugadores como Luis González, Ricky Álvarez más las vueltas de Demichelis y Otamendi empaparon de sorpresa a la opinión futbolera del país y, tras observar los dos partidos, dejaron una impresión buena.
El planteo indefectiblemente será 4-3-3 con Messi de punta, un nueve de área y un volante mixto (que haga la banda y haga jugar) más las futuras apariciones de Juan Román Riquelme y Verón dan cuenta de que el ex DT pincharrata planteará un equipo muy similar al de Alfio Basile en la Copa América del 2007 donde -según dicen- se vio a una Argentina con un gran volumen de juego. A su vez, y haciendo un juego -poco periodístico- de anticipación, se prevé que con Román y Juan Sebastián como ejes de juego, el peso en el armado de Lio disminuirá y se dedicará más a explotar en los últimos metros o obligará a llevar marcas para dejar libres a sus colegas en el ataque.
Párrafo aparte para la sorpresa más significativa de todas: la capitanía de Messi. Todo parece indicar que el flamante DT buscará llenar de confianza a Mejor jugador del mundo rodeandolo de buenos jugadores y, además, de su mejor socio en el ataque: Gonzalo Higuaín. De más está decir que el nuevo rol de Lío en el equipo dependerá pura y exclusivamente de cómo se lo rodee y es por eso que a Sabella se le abrirá un gran desafío de aquí a Brasil 2014.



