Campeonato local


LUNES 12 DE SEPTIEMBRE DE 2011

Técnico destacado n°1

Desde este lugar queremos resaltar la figura del técnico de Defensa y Justicia, por no recurrir al planteo mediocre que hacen la mayoría de los técnicos cuando se enfrentan a rivales en principio superiores.
Hay que recordar que este equipo venía de ganarle, primero, muy claramente a Chacarita por 3 a 0 (lo que no significa demasiado en sí teniendo en cuenta el nivel que viene mostrando el funebrero, y sobre todo sus defensores), y luego merecidamente a Desamparados de San Juan. En ambos partidos, así como también en el último contra River (hay que decirlo: el encuentro fue muy parejo, y el empate lo más justo), se notó la intención del equipo de ir al ataque; la de los jugadores, de tratar de dársela a un compañero e incluso permitirse algunos lujos; pero por sobre todo, la actitud de no especular cuando el resultado era favorable, incluso contra un rival como River, algo que muchas veces los equipos tienden a hacer hasta inconscientemente o por relajación al haber conseguido algún resultado.
Los jugadores ejecutan, mal o bien, pero el técnico es el que plantea la estrategia (si es que hay una) y ordena. Por eso el reconocimiento de Haga el Cambio es para Ricardo Rodríguez, quien además ya lo había advertido: "a River le vamos a jugar de igual a igual".
Le hacemos un lugarcito también en este cuadro al goleador del campeonato: Víctor Píriz Alvez, quién además fue el que le convirtió los dos goles al Millonario en la tarde del sábado.

Dejemos libre al fútbol, no a sus destructores

La pasividad de Beligoy ante la patada de Cantero a Erviti en el partido que Boca le ganó ayer  1 a 0 a San Martín de San Juan.
   
Erviti pudo seguir en jugando y terminó haciendo el gol del triunfo. También Xabi Alonso y terminó siendo campeón.

Por Darío Mizrahi
   Minuto 31 del primer tiempo. La pelota planea por la mitad de la cancha sin dueño aparente. La disputa es inminente: del lado del campo que está frente a La 12 viene corriendo, desenfrenado, Pablo Canterode San Martín de San Juan. Del lado que corresponde a los hinchas visitantes, más tímidamente se va acercando Walter Erviti, de Boca Juniors. El desenlace, que ya se sospechaba violento, supera las expectativas: los seis tapones del botín derecho del volante sanmartiniano se clavan en la boca del estómago del 11 xeneize. La asociación libre trabaja rápidamente: el terrible planchazo de De Jong a Xabi Alonso en la final del Mundial 2010 que España le ganó a Holanda inunda la memoria de todos los espectadores. La reacción de Federico Beligoy, el árbitro del partido local, fue la misma que la de Howard Webb en aquella final: casi con vergüenza levantó su mano derecha sosteniendo un infame cartón amarillo.
   Lo trágico del asunto es que, tanto en el match del mundial como en este más humilde del fútbol argentino, los jugadores lastimados eran los de los equipos que intentaban jugar. En otras palabras, los que procuraban ganar el partido atacando, jugando en equipo, asumiendo riesgos defensivos en pos de hacer lo más lindo que tiene este juego: goles. En ambas situaciones -y, lamentablemente, en muchas más-, la intervención del réferi fue para defender a los que hacían algo cada vez más frecuente en el fútbol: destruir. Lo que en estos casos hicieron los jueces fue, disfrazándose de abogados defensores, una auténtica absolución.
   Si los magistrados condenan a los perejiles que roban un par de manzanas y dejan libres a los capos mafiosos, difícilmente podamos vivir en una sociedad medianamente justa. Si los árbitros dejan seguir en las canchas a jugadores que pretenden la destrucción física de sus rivales y, como consecuencia, la eliminación del juego, parece poco probable que podamos disfrutar de un fútbol justo y bien jugado.