Haga el cambio estuvo el pasado miércoles 23 de noviembre en la intimidad de la práctica del puntero del campeonato y te cuenta cuál es el secreto de este equipo que, salvo una debacle, ganará el torneo.
Por Francisco Guida y Darío Mizrahi.
Lejos de aquella versión del Clausura 2011, que lo depositó en un séptimo puesto plagado de dudas sobre la continuidad de su técnico, Julio César Falcioni, Boca Juniors disfruta hoy del liderazgo del Torneo Apertura y, a cinco fechas del final, comienza a refregarse las manos mirando el título.
Todos hablan del Boca del emperador Julio César. Orden táctico, sacrificio y algunas pinceladas de buen juego en varios pasajes de los partidos, componen los motivos que lo catapultan a quedarse con el campeonato casi de manera anticipada, en caso de no haber una catástrofe digna de una película de ciencia ficción.
Insaurralde hizo dos goles en el picado informal. Entonces, Haga el cambio asistió al entrenamiento del pasado miércoles para entender un poco el por qué del fenomeno Xeneize, un equipo que no brilla con su juego, pero que es ampliamente efectivo. La primera parte de la práctica constó de unos ejercicios libres con pelota para poder descontracturar los músculos tras cinco vueltas a la cancha auxiliar, situada detrás de La Bombonera. Tras un breve descanso para refrescarse -ya que hacía 30 grados a las 11 de la mañana-, nueve jugadores de campo del equipo titular se dispusieron a hacer un ejercicio de presión y rotación con pelota, mientras que el otro pelotón de jugadores -compuesto mayoritariamente por suplentes y juveniles- empezaron a jugar un fútbol reducido en otro sector del campo.
Toque, presión y un lujo impresionante de Araujo.
Para la alineación titular, el trabajo con pelota consistía en enfrentar a cuatro jugadores de marca contra tres que tenían la pelota dentro de un cuadrado. Estos últimos debían asegurar la tenencia del balón y desmarcarse, ya que estaban en inferioridad numérica. En un costado, el preparador físico, Gustavo Otero, el ayudante de campo, Javier Sanguinetti, y Falcioni observaban qué sucedía y anotaban los movimientos de cada jugador. “Vamos a darle intensidad” gritaba el técnico. En el fútbol de hoy, la presión constante y el desmarque -algo difícil de conseguir- son claves tanto para recuperar el balón como para jugar bajo la marca intensa que proponen los rivales. Ésa es la diferencia que marca Boca: un equipo que presiona, recupera e intenta jugar bajo un orden ya establecido: toque, rotación y finalización de la jugada de manera tal que participen los delanteros. Tras terminar los titulares, siguió el resto.
Falcioni está siempre encima de sus jugadores.
Luego del exhaustivo ejercicio y del fútbol reducido -ambas tareas con pelota- el plantel entero se dispuso a jugar un partido de 12 vs 12, donde ahí se pudo ver y notar la armonía que existe entre todos. Risas, chistes y cargadas de todos los gustos (más alguna que otra maldad) se mezclaron con las muestras de buen juego y de calidad que poseen varios de los virtuosos jugadores del plantel.
Los jugadores se la agarraron con "El Busca".
La cocina del potencial campeón 2011 del Apertura está en orden: lleva ocho puntos de ventaja cuando quedan doce por jugar, no pierde hace 26 fechas y sólo recibió tres goles -récord total- en todo el torneo. El secreto: por más que suene superfluo, el plantel está muy unido -algo que antes no pasaba- y tanto los jugadores como el cuerpo técnico apuntan en conjunto al objetivo: levantar el trofeo y jugar la Copa Libertadores, a la no clasifica desde hace tres años. Para ello trabajan.
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