Por Francisco Guida
El Manchester United ostenta un caso -casi- inédito en lo que respecta a los miles de récords contendientes al fútbol mundial: posee hace exactamente 25 años al mismo director técnico. Sir Álex Ferguson, el escocés de cara roja y masticador de un infinito chicle de menta, desde aquel primer partido ante el Queens Park en la temporada 86-87 hasta el último contra Sunderland por la Premier, se ha mantenido en el cargo y parece querer extender aún más su legado.
Soy un sobreviviente". Así se manifestó cuando le pidieron sensaciones tras ser premiado por la Federación Estadística de Fútbol (IFFHS) como el Mejor técnico de la historia el año pasado. Tanto la experiencia y su sapiencia lo fueron mutando tanto desde lo futbolístico como en lo profesional. Tal es así, que en la actualidad ocupa un rol mucho más envolvente que el de director técnico. Con casi 70 años, es casi un mánager deportivo. Ha perdurado durante décadas en un cargo en el que todos -aunque hasta a veces ninguno- quisieran estar. La clave, según dijo socarronamente, roza la polémica: "lo que me ayudó a seguir fue no leer la prensa".
En lo estadístico ha dirigido 1130 partidos, con 654 victorias, 265 empates y 211 derrotas, convirtiendo más de dos mil goles a favor. Su exitoso palmarés engloba varias Premier League, FA Cup, Champions League y otras tantas batallas épicas ganadas sin títulos en juego. Aunque, por otro lado, su continuidad se debió en la década de los 90 a la casualidad. Nadie mejor que él lo hubiese descripto, ya que en 1989 -tras tres temporadas sin ningún título- estuvo a punto de ser echado por la directiva. Su estilo y disciplina profesional y el apoyo por parte de un sector de la dirigencia, sumado al de su ayudante Archie Knox, lo salvaron. La primer corona inglesa con el club vendría tiempo después, en el 1990.
Su metódica forma de trabajo y constante estudio del fútbol lo ha llevado de a poco a mejorar para así empezar a obtener resultados y, a consecuencia de ésto, por mas que suene polémico, continuar. Más allá de su estilo de juego, que fue tranformándose en paralelo a lo que es el actual fútbol inglés, siempre supo reinventarse para no quedar en la simple (y tan complicada) función de entrenador. Decenas de opinólogos de fútbol en Inglaterra coinciden en que existe "un Ferguson detrás de otro Ferguson". Para graficar esto, existe una anécdota, contada por él mismo, que pinta la analogía de pies a cabeza:
"Para evitar otro caso George Best en el club, ordené que el club administrase parte de los ingresos de Ryan (Giggs). No podía dejar desperdiciar a un talento así. Sentí la necesidad aconsejarlo y ayudarlo"Además del interminable galés número 11, bajo su ala han pasado otros enormes jugadores enormes de nivel mundial como Wayne Rooney, Beckham, Cantoná, los hermanos Neville, Cristiano Ronaldo, Paul Scholes y Roy Keane. En sintonía, todos -según sus mismas palabras- afirman haber obtenido al menos un aprendizaje, un concepto un reto que los han marcado en sus vidas de futbolistas.

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